Acéptalo, Réquiem a la desidia.
lunes, 12 de julio de 2010 13:44 , 0 comentarios
Etiquetas: Impulsos , Introspectiva
La conveniencia reina sobre todo lo demás, incluídos los sentimientos.
Estás completamente solo, y a la hora de la verdad, más.
Los acontecimientos no conspiran para que tus metas se cumplan, justo al revés.
La tristeza es tan innecesaria como la estúpida felicidad falsa, esa máscara con que muchos cubren su rostro demacrado.
Al menos, la tristeza es sincera.
Si no tienes capacidad de razonar, eres un gilipollas.
Si razonas demasiado, te deprimes y pierdes la cordura.
Por desgracia, el término medio queda a merced de las hormonas, no todos somos igual de equilibrados.
Los genes, existen, y predominan ante todo lo demás.
Por tanto, la calidad de la vida queda establecida desde el mismo momento en que tu persona se gesta en el vientre materno.
Todo ésto, para bien y para mal.
La justicia es un invento.
La felicidad es un sentimiento minoritario en el reino animal, y suele derivar del bienestar social.
El bienestar social es otro invento, nuestro cerebro ha sido creado para competir, para sufrir.
El siglo XXI es la época más frívola que ha existido.
Te ha tocado vivirla.
Se consigue más en España haciendo el ''polla'' quince minutos en televisión que estudiando durante un cuarto de tu vida.
Te ha tocado vivir en España.
Al menos, en potencia, tienes todo el derecho de irte a otro sitio.
Estamos alienados.
Querer a una persona no la reconforta, la abruma.
La mejor manera de reducir el estrés, es anular tu personalidad.
En un principio, nuestra mente se puebla de geniales ideas de compromiso social, de amistad hasta la muerte.
Luego, tú mismo te dás cuenta de que vives para salvarte tu propio culo.
Te pasas décadas labrándote un futuro, y luego te das cuenta de que nada de eso te colma de satisfacción.
Las empresas desean que te superespecialices, anulando tu libertad del libre conocimiento.
Nunca podremos contestar a las dudas existenciales con total seguridad.
Para tu familia, tu existencia se basa en una caída en picado desde sus espectativas, hasta aquello en lo que te has convertido.
Porque sus espectativas siempre son mejores que lo que tú quieras hacer con tu vida. Aunque no lo sean.
¿Aún no os habéis dado cuenta? Comienzan diciendo acuchicú ¡qué mono es! Y acaban por ''...me tienes content@...''
Todo ésto debido a que quieren autorrealizarse en tí, y si tú no te realizas como ellos quieren, lo pagas igualmente.
La ilusión por algo, siempre es mejor que ese algo.
La gente con cabeza, acaba siguiendo las ideas de los egocéntricos, tan sólo porque éstos sí expresan lo que piensan.
Si triunfas, te envidian.
Si fracasas, sienten pena por ti.
Así es la vida que me tiene tan harto hoy. Y así la he contado.
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